jueves, 1 de julio de 2010

Sube el IVA... Y a mí, ¿en qué me afecta?

Ha entrado en vigor la subida de los tipos impositivos del Impuesto sobre el Valor Añadido. El tipo general, que se aplica a la gran mayoría de los bienes y servicios que consumimos, sube del 16 al 18%. El tipo reducido, que se aplica a los alimentos, al transporte de viajeros o a la hostelería y restauración, entre otros, pasará a ser del 8%. El tipo superreducido, del 4%, permanece igual (se aplica a los alimentos básicos, medicamentos o libros, por ejemplo). Ahora bien, lo que nos estamos planteando todos es: ¿en qué nos va a afectar?

Para responder a esa pregunta tendremos que indagar un poco en cómo funciona el IVA, y en general, en cómo funcionan los impuestos sobre el consumo. En estos, la traslación al precio depende básicamente de lo que en economía se llaman las elasticidades de la demanda y la oferta. Por ejemplo, la gasolina es un ejemplo de bien con una baja elasticidad en la demanda. Es probable que aunque suba su precio, se siga consumiendo cantidades muy parecidas, porque la gente ha hecho inversiones importantes en sus vehículos y seguirá usándolos igual. En este caso, es muy posible que ese 2% adicional en el impuesto se traslade entero al precio y tengamos que pagarlo los consumidores.

Tendríamos el caso contrario, por ejemplo, en los vehículos mismos. En este caso sí podemos resistirnos a comprar un coche nuevo si suben de precio, podemos aguantar más tiempo con el viejo o pasar a comprar uno más pequeño y económico. Es un ejemplo de bien con demanda elástica. Y los fabricantes, sin embargo tienen una oferta rígida o inelástica, si tienen los coches allí no pueden embarcarlos e irse a venderlos a la India, por ejemplo, sin incurrir en grandes costes. En este caso, pues, es probable que aunque el IVA suba un 2%, tengan que bajar un poco los precios (como ya estamos viendo) y al final una parte la asuma el vendedor y otra el comprador.

Al final tendremos que apretarnos todos el cinturón, consumidores y productores, y estos últimos si tienen menos beneficios podrán ofrecer menos trabajos y la economía en su conjunto sufrirá. Encuestas hechas por las Cámaras de Comercio, apuntan, en general, a que las empresas tratarán de subir los precios ese 2% o 1%, porque no tienen más margen de beneficios, pero al final la única realidad es que solo podrán hacerlo si las elasticidades les son favorables.

Se ha planteado otra pregunta: ¿subirá la recaudación? Habrá que esperar para saberlo. No siempre subir los impuestos sirve para que esta aumente, por dos cosas. Primero, porque bajará el consumo en general; segundo, porque habrá una mayor tendencia a defraudar. Y parece que los estudios del Instituto de Estudios Fiscales, órgano dependiente del Ministerio de Economía apuntan a una mayor tolerancia hacia el fraude fiscal en la actual coyuntura. Así que al final, a lo mejor al tomarnos una caña veremos subir un poco el precio, pero en muchas ocasiones escucharemos aquello tan consabido de ¿lo quiere con IVA o sin IVA? Y a ver qué respondemos.

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